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Llega el momento de los temibles exámenes y no siempre las horas de estudio son suficientes para sacar las mejores calificaciones. Los nervios, los pensamientos paralizantes y las creencias irracionales que rondan por nuestra mente son caldo de cultivo para boicotear todo el conocimiento que tenemos almacenado.

Sentirse evaluado es una situación que provoca ansiedad. Nos aterra qué es lo que el otro pensará de nosotros, si lo haremos bien, si será correcto. Y aunque tenemos práctica desde que somos pequeños, tanto en casa como en el colegio, es un miedo que siempre nos va a acompañar (entrevistas de trabajo, inicio de relaciones, nuevos compañeros…).

Algo fundamental, que se nos olvida tener en cuenta, es el beneficio de descansar el día anterior. En nuestro afán de estudiar cuanto más mejor, nos olvidamos que despejar nuestra mente y coger fuerzas será adecuado para enfrentarnos con mejores condiciones. Dormir alguna hora más, pasear, tumbarse tranquilamente en el sofá nos ayudará.

Pero, ¿qué es recomendable tener en cuenta el día del examen?

Si has estudiado previamente:

  1. Repasa solamente los esquemas/resúmenes que has elaborado tú mismo. ¡Nada de volver a retomar los apuntes! Lo que te sabes solo tienes que recordarlo y lo que no, ya no lo vas a aprender.
  2. Confía en ti mismo. Mantén una actitud serena, confiada y positiva. Esto te pondrá en la mejor disposición para superar con éxito la prueba.
  3. Pensemos en una gratificación. Qué actividad agradable vamos a hacer después de la prueba para premiarnos (ir al cine, quedar con algún amigo, comprarnos algo que nos guste…).

Si no has estudiado tanto como querrías deberías cuestionarte cuales son los motivos para poder acabar con ellos. La procrastinación o postergación de la tarea con frecuencia es nuestro enemigo. Habrá que empezar a pensar como ponerle remedio.

Y si los motivos han sido otros o simplemente desconfías de tus conocimientos: 

  1. Puede que sepas más de lo que crees. Si has asistido a las clases, has prestado atención… ¡ARRIÉSGATE!
  2. Lo lógico es suspender, ya conocías esta posibilidad y aún así ¡PUEDES INTENTARLO!
  3. Mantén la calma, no has llegado hasta aquí porque te lo hayan regalado ¡CONFÍA EN TU CAPACIDAD!
  4. Si te asalta la culpabilidad de no haber estudiado piensa que ¡QUIZÁ EL ESTUDIO EN ESTA OCASIÓN NO ERA LO MÁS IMPORTANTE!

 

Y ahora, A POR TODAS.