En determinados momentos de la vida, nos encontramos ante situaciones  en que no sabemos resolver ciertos problemas. Sentimos que las emociones nos desbordan más allá de lo que somos capaces de soportar.

Podemos encontrarnos con días malos donde estamos cansados de la vida y del ajetreo. En estos periodos puede ser útil hacer una pausa, respirar profundo y seguir adelante. Pero hay que prestar atención si esto se convierte en algo recurrente, en la regla y no en la excepción. Es cuando debemos preguntarnos si no es bueno buscar algún tipo de ayuda externa.

La razón principal por la que una persona decide ir a terapia, básicamente, es porque no se encuentra a gusto consigo misma, ya sea a nivel emocional o  físico. Sin embargo, dar el primer paso para ir a la consulta es el más complicado.

Pero no siempre es necesario estar en una situación excepcional o extrema. Cuando sientas que necesitas ayuda en tu vida diaria porque no sabes cómo afrontar la situación que estás viviendo, es en ese momento cuando también es aconsejable recibir tratamiento.

Podemos decir que es recomendable cuando…

  • Surgen síntomas que indican que algo no está funcionando adecuadamente en nuestra vida o no se ha afrontado correctamente. Algunas de estas señales pueden ser: una excesiva inquietud, insomnio, apatía, problemas de concentración, tristeza, miedo o inseguridad, entre otras.
  • Encontrarse ante dificultades en tu vida y no saber o no poseer los recursos necesarios para hacerles frente.
  • Tener problemas en la relación con los demás, como discusiones frecuentes, agresividad o problemas de comunicación.
  • Hallarse en situaciones difíciles de la vida, como son el diagnóstico de una enfermedad grave, la muerte de un ser querido o la ruptura de una relación de pareja, entre otras.
  • Se desencadenan emociones o estados intensos y difíciles de manejar, como la tristeza, la irritabilidad, la soledad o incluso pensamientos de suicidio.
  • Se hace un consumo de determinadas sustancias,como el alcohol o las drogas, y no te sientes capaz de controlar la situación. U otras situaciones como un juego patológico  o unas compras compulsivas.
  • Se quiere mejorar algún aspecto de sí mismo para llevar una vida más plena y satisfactoria.

 Pero además puede ser útil…

  • Si se ha intentado solucionar el problema por sí mismo o con la ayuda de familiares y otras personas próximas, pero esto no ha sido suficiente para afrontar la situación.
  • Estas dificultades son un inconveniente para continuar con el ritmo habitual de vida, afectando a diferentes áreas de la misma e impidiendo que éstas seas satisfactorias.
  • Nos encontramos en un estado de desesperanza, pensando que las cosas no van a cambiar o asumiendo una incapacidad para solucionarlas.
  • Ha pasado el tiempo suficiente como para no considerar el problema como un hecho puntual o transitorio.

Si ya has tomado la decisión tienes que saber que…

  • La confidencialidad es una de las premisas básicas de un psicólogo.
  • Hemos de sentir confianza, seguridad y comprensión con el profesional.
  • El psicólogo es un profesional que enseña, con asesoramiento y apoyo, las necesidades de cambio que cada uno tenemos y los recursos con que contamos para ello.
  • La terapia es un proceso que requiere tiempo, compromiso y dedicación para conseguir resultados satisfactorios.
  • Acudir a un psicólogo tiene una duración determinada. En el momento en que nosotros sepamos enfrentarnos a nuestras dificultades con éxito, se dará por concluida la intervención.